No le dejes ganar: por qué aprender a perder también forma parte del juego - Cayro

No le dejes ganar: por qué aprender a perder también forma parte del juego

Vas ganando. Tu hijo te mira. Sabes perfectamente lo que va a pasar si haces esa jugada.

Y entonces aparece esa pregunta que casi todos nos hemos hecho alguna vez delante de un tablero: ¿le dejo ganar?

Perder no siempre es fácil. Hay enfados, caras largas, algún “¡no vale!” y muchas ganas de revancha. Pero quizá no necesitemos evitar que pierdan, sino acompañarlos cuando sucede.

Porque aprender a perder también forma parte de aprender a jugar.

 

¿Hay que dejar ganar a los niños?

No es lo mismo adaptar nuestra forma de jugar a la edad de un niño que hacerle ganar siempre.

Cuando están empezando podemos ayudarles, recordar una regla, dar alguna pista o adaptar la dificultad. Pero si ganar se convierte en una garantía, desaparece una de las partes más emocionantes del juego: no saber qué va a pasar.

A veces ganamos y otras perdemos. Y, además, no siempre perdemos por el mismo motivo.

Perder no siempre significa lo mismo

Cuando decide la suerte: Super Six

Hay cosas que podemos controlar y otras que no. Super Six nos permite experimentar precisamente con eso.

Podemos estar haciendo una partida estupenda y que el azar cambie las cosas. Esta vez la suerte ha caído del otro lado. La próxima… quién sabe.

 

Cuando alguien ha sido más rápido: Speed Monsters

En Speed Monsters, la rapidez, la atención y la memoria entran en juego.

Quizá hoy alguien haya sido más rápido que nosotros, pero los juegos de habilidad nos enseñan algo interesante: hoy puedo perder y mañana hacerlo mejor.

Y pocas cosas provocan más ganas de pedir una revancha.

 

Cuando podemos cambiar de estrategia: Elemental Duel

Hay partidas que terminan con un inevitable: “¡Ya sé lo que tenía que haber hecho!”.

Con juegos de estrategia como Elemental Duel, perder también nos invita a pensar qué podríamos probar de otra manera.

En lugar de “¿por qué has perdido?”, podemos preguntar: “¿Qué harías diferente la próxima vez?”.

 

Cuando equivocarse también hace gracia: Click Clack Cube

Intentas hacerlo con muchísimo cuidado y… ¡clac!

En juegos de destreza como Click Clack Cube, equivocarse forma parte de la diversión. Calculamos mal, nos precipitamos, fallamos… y muchas veces acabamos riéndonos.

Porque equivocarse no tiene por qué ser algo dramático. También podemos volver a intentarlo.

 

Cuando perdemos todos: Sam & Co

Los juegos cooperativos cambian completamente la situación.

En Sam & Co ya no se trata simplemente de “yo contra ti”. Hay un objetivo común y, si no lo conseguimos, perdemos juntos.

Entonces el “me has ganado” se convierte en “¿qué podemos hacer diferente la próxima vez?”. Una forma distinta de aprender a perder y, sobre todo, de volver a intentarlo juntos.

¿Y si perder acaba en enfado?

Puede pasar. Y tampoco necesitamos evitarlo a toda costa.

Podemos reconocer la frustración —“sé que querías ganar”— sin cambiar el resultado de la partida. Poco a poco descubrirán que perder significa simplemente que esta partida no ha salido como querían.

Y nuestro ejemplo también cuenta.

Que nos vean perder y reírnos. Felicitar a quien ha ganado. Pedir otra partida.

Porque los niños no solo aprenden cuando pierden. También aprenden viendo cómo perdemos los demás.

Entonces… ¿le dejo ganar?

No existe una respuesta que sirva para todas las edades, todos los niños y todas las partidas.

Podemos ayudar, adaptar y escoger juegos adecuados a su edad. Pero no necesitamos fabricar siempre el mismo final.

Jugar es también tener suerte, equivocarnos, mejorar, cambiar de estrategia, ganar, perder y volver a intentarlo.

Carrito de compra
?>